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Ferrero, la zurda mágica

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@Senen98
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En efecto, la zurda mágica, la que hacía de cada jugada a balón parado un riesgo para el rival, el desborde, el descaro y la velocidad por la banda, sí, no os equivocáis, estoy hablando de Enzo Ferrero. Aún huele a él en El Molinón, sobre todo cuando el colegiado señala falta al borde del área, en esos momentos, sobre todo los más mayores, no olvidan dónde las ponía el argentino. ¡Qué bonito le pegaba, pibe!

No salió de Mareo, no, no era un ‘asturianu de pro’, era de la Argentina, de Buenos Aires, de uno de los grandes del país, de Boca Juniors. Con los años en que muchos siguen soñando con la élite, el bueno de Enzo ya hacia diabluras por la banda de La Bombonera aún sin saber que, la que sería la banda de sus amores, estaba a muchos kilómetros de allí, concretamente a las orillas de la playa de San Lorenzo de Gijón, en el estadio que sería el más longevo de España, el Teatro de los Sueños de la Costa Verde… El Molinón.

Su llegada a Asturias no fue precisamente barata, por aquel entonces un Sporting arriesgado y ganador pagó 12 millones de pesetas para hacerse con los servicios del futbolista. ¿Impensable hoy en día, verdad? Pues sí, para que nos vamos a engañar. Junto a Quini, entre otros, no tardaría en hacerse con un puesto fijo en el once titular y es que, como dice la frase, el que tiene magia no necesita trucos. El primer año no fue nada fácil, pero nada que nada fácil, concluyendo con un descenso a la Segunda División y envuelto en una gran polémica con Churruca, no en lo personal, sino en lo deportivo, ya que para que Ferrero pudiera jugar por la zona izquierda, su compañero fue trasladado a la derecha. Finalmente, Churruca salió del Sporting en dirección a Bilbao por un total de 50 millones de euros, con los que se construyó la Escuela de Fútbol de Mareo.

A partir de aquí, los llamados tiempos dorados, el Sporting grande, el que recordamos con cariño y esa ‘morriña’ asturiana. El conjunto rojiblanco volvió a Primera División, pero no lo hizo en un año cualquiera, sino que en su llegada a la máxima categoría del fútbol español consiguió meterse en la UEFA, de la que fue eliminado por el Estrella Roja. Aunque Ferrero dejó su sello frente al Torino… ¿Cómo lo hizo? A su estilo, a balón parado, pero desde el córner con un precioso gol olímpico.

El ‘mata gigantes’ sportinguista no quedaría ahí, faltaba pelearle el campeonato liguero al Real Madrid, en el que un auténtico desastre arbitral concedió el título al conjunto blanco. Gracias a Ferrero, un año después, surgiría el cántico de “así, así, así gana el Madrid”. Esto se produjo a que, después de faltas y faltas, el atacante golpeó al lateral del Real Madrid (San José), viendo en dicha jugada la tarjeta roja.

En su día tuvo una oferta sobre la mesa del FC Barcelona de cien millones de pesetas, pero no, pesaba el escudo, el rojiblanco corría por sus venas. Tras prácticamente una trayectoria deportiva ligada al club gijonés, de fidelidad y lucha, Enzo colgaba las botas. Se nos marchaba el de los córners imposibles, el del guante en el pie, se nos iba uno de los jugadores que marcaría época… Los años pasan, pero tu zurda, Ferrero, siempre tendrá su recuerdo en El Molinón.


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