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Final feliz en Mareo

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Senen Morán Rivero
Senén Morán Rivero

Se sufrió, se luchó y se venció. Más que merecido ascenso el del Real Sporting B. Enorme trabajo de todo un equipo, cuerpo técnico y jugadores, más de 350 días de trabajo que han tenido su recompensa.

El filial sportinguista regresa a la categoría de bronce del fútbol español tras descender la campaña pasada a Tercera. Con un proyecto muy ilusionante, con José Alberto López a la cabeza, el B iniciaba una temporada distinta, pues ya hacía tiempo que no militaban en Tercera. Goleando 7-0 al Ceares ponían de la mejor manera la primera piedra para cimentar el muro que han terminado hoy de construir.

Era la final. Para ambos equipos. Pero seguro José Alberto insistió a los suyos en que solamente era SU final. El partido arrancó rápido, con idas y venidas a una velocidad de vertigo que hacían presagiar lo que finalmente sería, un partidazo. A los 180 segundos de encuentro Jaime Santos recorta en banda izquierda, se mete hacia dentro y dispara a portería, pero el balón impacta en el brazo del defensa Aranda que corta la trayectoria del balón. Saíz Pérez señala penalti y expulsión, decisión polémica y que influiría en el transcurrir del encuentro. Claudio lanzaría el penalti minutos después y el Sporting B encarrilaba el encuentro.

Aún en estado de shock, el Beasain se encontraría con una clara ocasión. Balerdi golpea al larguero un balón que le llega botando en banda izquierda y que a punto está de sorprender a Dani Martín. Pero en la siguienta jugada, el conjunto guipuzcoano encaja el segundo tras recibir en banda izquierda de nuevo el ovetense Jaime Santos y picar el balón por encima de Iturbe, sin embargo, el balón lo empujaría al fondo de la red, de nuevo, Claudio Medina, que tenía preparada la caña en el segundo palo. Con el 2-0 la tranquilidad llegaba a Mareo y los rojiblancos tocaban y tocaban llevando la manija del encuentro a pesar de que el Beasain no se achantaba. Las ocasiones eran de los asturianos aunque sin terminar con el balón en las mallas.

A falta de cinco minutos para llegar al descanso, con Pelayo Suárez en el suelo, Nacho Méndez saca rápido una falta en la frontal del área sportinguista y el ariete vasco Jon Ander está listo para meter la pierna, llevarse el balón y definir por encima de Dani en el mano a mano. Se venía la presión encima de los guajes que veían como el Beasain se metía en el partido.

Con la incredulidad del gol del Beasain se iba a llegar al descanso, sin embargo, Berto Cayarga botaría un corner perfecto en la última jugada de la primera parte que remataría picado Pablo Fernández a la red. El candasín devolvía al Pepe Ortíz la tranquilidad justo antes del parón.

En la segunda mitad, José Alberto decide cambiar el esquema y pasar al 4-3-3, juntando a Jaime Santos a la pareja inicial de pivotes Cristian Salvador-Nacho Méndez y dejando arriba a Claudio, Pablo y Cayarga. Proseguía la tranquilidad en el partido con claro dominio de los locales a pesar de varios acercamientos del Beasain. Sin embargo, en el minuto 70 otro error defensivo lastra al filial. La zaga no atina a despejar el balón e Iván Claver se adentra en el área, centra y Javi Quintana cabecea al fondo de la red. Un gol bastaba a los vascos para arrebatarnos el ascenso y aún restaban 20 minutos largos de partido.

Sufrimiento, mucho sufrimiento, hasta que a cinco para el final Claudio Medina hacía su hat-track tras rematar un centro de Pablo Fernández. El balón pegó en el larguero, botó dentro, salió y el gol fantasma lo dio el árbitro por válido a instancias de su linier a pesar de las protestas visitantes. La sensación era de que ya estaba todo hecho. Trabajo cumplido. Pero aún quedaría la última bala en la recámara con el rival ya abatido. Rubén Sánchez no fallaría a su cita con el gol. El toledano definía por abajo en el mano a mano con Iturbe en el descuento.

La alegría, el júbilo en las gradas de Mareo. Pero, sobre todo, en el banquillo, donde un hombre había sufrido como nadie. El artífice de este éxito, de este sueño. José Alberto López mostraba su satisfacción por la gran temporada de su equipo que acabó en final feliz en el lugar donde casi un año atrás todo comenzó.

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