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Una estrella rojiblanca brilla en el firmamento

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@RSG_FanArt
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«Mira las estrellas. Los grandes reyes del pasado nos miran desde las estrellas así que, cuando te sientas solo, recuerda que esos reyes siempre estarán ahí para guiarte… Y yo también»

Buenos días, Gijón. Buenos días, España. Buenos días, Europa. Buenos días, mundo. Ha salido el Sol, ¿verdad? Pues un día como hoy, hace cinco años, parecía que iba a dejar de brillar. La estrella que ilumina el camino. Un tiempo atrás nos dejaba el hombre de la eterna sonrisa, de las frases para el recuerdo, de la sangre rojiblanco, nos dejaba Manolo. Tan él, tan suyo, tan para nosotros. El tipo de cercano de Astilleros se enfundaba su bufanda del Sporting para irse a un lugar mejor, las lágrimas y la tristeza llenaban El Molinón. Su amante se había ido, le había abandonado y miles de almas coreaban su nombre con las bufandas rojiblancas al cielo al son de «Lo, lo, lo… Manolo Preciado». Pelos de punta, el corazón en un puño y el orgullo por bandera, como aquellas banderas que simbolizaban el honor del cántaro. Las luces de las velas iluminaban el rostro de Preciado, iluminaban las caras apagadas de aquella hinchada y nos llegaban a lo más profundo. Tu verdad, tu amor, tu carácter, tu defensa del escudo. Nunca lo olvidaremos, Manolo, te lo prometo, no lo haremos. 

«La verdad está bien en las matemáticas, en la química, en la filosofía. No en la vida. En la vida es más importante la ilusión, la imaginación, el deseo, la esperanza».

Tú. Ante una ciudad en el norte de España que parecía ver como, poco a poco, el club de sus amores moría desangrado ante las olas del fuerte Cantábrico, tan bravo y desafiante como siempre. En 2006, estuviste dispuesto a plantarle cara al miedo, las desgracias, las penas y el dolor. Tuviste «más cojones que el caballo de Espartero» para desafiar los grandes retos que se te ponían por delante y a reenganchar a una afición desolada. Todo para que al final «alguno se la comerá doblada». Pues sí, por aquella época terrible, Manuel Preciado fichaba por el Real Sporting de Gijón y lo primero que quería era ilusión, que la gente se enganchara al equipo. «La verdad está bien en las matemáticas, en la química, en la filosofía. No en la vida. En la vida es más importante la ilusión, la imaginación, el deseo, la esperanza», decía Ernesto Sabato.

El orbayu, te echa de menos. Ese ‘nordestín’ que iza al viento el escudo del Sporting, te echa de menos. Las calles estrechas de Cimadevilla, te echan de menos. La playa de San Lorenzo, te echa de menos. El Molinón estará eternamente agradecido. Los goles, ahora, los cantas junto a la Santina. No temas, Manolo, aquí abajo no te olvidamos. Fieles a tu filosofía, con la cabeza alta, la mirada hacia delante y el orgullo de ser el Real Sporting de Gijón. Gracias, Manolo. ETERNO PRECIADO.


 

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